La humildad y la paciencia que sostienen el amor

«Sed humildes, amables, comprensivos. Soportaos unos a otros con amor»

Efesios 4:2

Reflexión

Unos a otros

«1. ¿Qué quiso comunicar el autor?

Efesios 4 comienza con una invitación a vivir de manera coherente con la vocación recibida. Pablo habla de humildad, mansedumbre y paciencia y, a continuación, dice:

«Soportaos unos a otros con amor.»

El verbo utilizado puede significar soportar o sobrellevar. Pero el contexto es importante. Pablo no está ofreciendo simplemente un consejo para aguantar a las personas difíciles. Inmediatamente después pide a la comunidad que se esfuerce por conservar «la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz».

Esa unidad no la crean ellos. Para Pablo tiene su origen en Dios. Por eso habla de un solo cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor, una sola fe y un solo bautismo.

Soportarse mutuamente forma parte de esa manera de vivir juntos.

Y hay dos palabras que cambian la perspectiva:

«unos a otros».

Pablo no dice simplemente «soportad a los demás». Introduce reciprocidad. Quien necesita paciencia del otro también puede necesitar que el otro tenga paciencia con él.

  1. ¿Cómo lo ha entendido la Iglesia?

San Juan Crisóstomo relacionó este soportarse mutuamente con el amor que mantiene unidos a quienes forman un solo cuerpo.

San Agustín destacó su reciprocidad: quien hoy sostiene la debilidad de otro también ha necesitado, o puede necesitar, ser sostenido.

Y santo Tomás de Aquino recordó un límite importante: soportar con caridad no significa consentir aquello que está mal. El amor puede convivir con la corrección.

La tradición cristiana no ha entendido, por tanto, este «soportaos» como una invitación a aprobarlo todo, sino como una forma de preservar la comunión sin abandonar el amor.

  1. ¿Qué nos dice hoy?

Todas nuestras relaciones terminan enfrentándonos con una realidad, el otro nunca coincide completamente con lo que esperamos de él.

Sucede en la pareja, en la familia, entre amigos o en el trabajo. Y sucede también cuando convivimos con personas cuyas creencias, opiniones o maneras de entender el mundo son muy diferentes de las nuestras.

Podemos discrepar, podemos considerar equivocada una idea, incluso puede haber comportamientos que necesiten ser corregidos.

Pero Pablo añade algo decisivo a «soportaos unos a otros»:

«con amor».

Eso permite distinguir entre tolerar y amar.

Tolerar puede significar, acepto convivir contigo aunque seas diferente o me resultes difícil.

El amor introduce algo más, incluso dentro de nuestra diferencia o dificultad, tu bien continúa importándome.

Esta distinción no la formula Pablo de esta manera. Es una forma de trasladar su enseñanza a nuestras relaciones. Pero nos ayuda a comprender por qué «con amor» lleva el versículo más allá de la simple tolerancia.

Y entonces regresamos a las palabras más incómodas del texto:

«unos a otros».

Es fácil pensar en la persona que nosotros tenemos que soportar.

Más difícil es recordar que también tenemos defectos, reacciones, expectativas y maneras de ser con las que otros han tenido que aprender a convivir.

Quizá por eso Pablo comienza hablando de humildad.

También nosotros necesitamos ser soportados con amor.

  1. Para tu vida

Piensa en alguien que te resulte difícil.

A lo mejor puedas identificar rápidamente aquello que te cuesta de esa persona.

Ahora cambia la dirección de la mirada.

¿Qué puede resultar difícil de ti para quienes conviven contigo?

La próxima vez que alguien ponga a prueba tu paciencia, antes de preguntarte únicamente cuánto tienes que soportarlo, recuerda que probablemente tú también has necesitado alguna vez la paciencia y el amor de los demás.

Feliz día.»

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