«Enjugará las lágrimas de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo viejo ha desaparecido.»
Apocalipsis 21:4
Reflexión
«La madurez espiritual no consiste en construir una vida donde nunca se llore, sino en aprender a vivir de tal manera que ni el miedo, ni el dolor, ni la pérdida gobiernen nuestro corazón. La esperanza cristiana no niega las lágrimas. Les pone un horizonte.
Este mensaje armoniza sorprendentemente con algunos hallazgos de la psicología contemporánea. La resiliencia no nace de negar el sufrimiento, sino de encontrar un significado que permita atravesarlo. Sin embargo, aquí aparece la diferencia esencial.
Para la psicología, el sentido suele construirse a partir de la experiencia y de las decisiones personales, para el cristianismo, el sentido último se recibe de Dios y se descubre respondiendo libremente a su llamada.Se le atribuye al papá Francisco la reflexión: «El cristiano no vive instalado en el dolor, sino caminando con esperanza incluso en medio de él».
Parece relevante, para terminar, las palabras de San Agustín:
«Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.»
Feliz día.»