«Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido y lo obtendréis»
Marcos 11:24
Reflexión
«1. ¿Qué quiso comunicar el autor?
Leído aisladamente, este versículo podría parecer una promesa sencilla: si pedimos algo con suficiente fe, lo recibiremos.
Pero Marcos sitúa las palabras de Jesús dentro de una escena más amplia. Poco antes, Jesús ha dicho a sus discípulos: «Tened fe en Dios». Después habla de una confianza capaz de afrontar incluso aquello que parece imposible y, finalmente, invita a pedir creyendo.
La secuencia importa. Jesús no presenta una técnica para conseguir aquello que deseamos. El centro no está en nuestra capacidad para producir un resultado, sino en Dios, en quien depositamos nuestra confianza.
Y tampoco conviene rebajar la fuerza de sus palabras: Jesús invita realmente a pedir, creer y confiar.
2. ¿Cómo lo ha entendido la Iglesia?
El Catecismo cita expresamente Marcos 11:24 y utiliza una expresión especialmente significativa para explicar esta forma de oración: «audacia filial».
Podemos acercarnos a Dios con la confianza de un hijo y pedir esperando verdaderamente ser escuchados.
Pero el Catecismo añade inmediatamente otra dimensión: la oración de fe supone también disponer el corazón para hacer la voluntad del Padre.
Las dos actitudes permanecen unidas: pedir con verdadera confianza y permanecer abiertos a Dios.
La oración cristiana no convierte a Dios en un medio para conseguir un resultado. Nos introduce en una relación con Él.
3. ¿Qué nos dice hoy?
Todos deseamos cosas cuyo resultado no podemos controlar.
Podemos cuidar una relación, pero no decidir por la otra persona. Podemos prepararnos para una oportunidad, pero no garantizar que llegará. Podemos cuidar nuestra salud, pero no controlar todo lo que puede suceder.
Ser responsables significa hacer aquello que está en nuestras manos. Pero llega un momento en que nuestra capacidad de actuar encuentra un límite.
Quizá ahí comience una de las dimensiones más profundas de la confianza.
La oración puede recorrer ese mismo camino: pedir aquello que deseamos, creer que nuestra petición no cae en el vacío, confiar aunque todavía no conozcamos la respuesta, soltar el controlsobre aquello que ya no depende de nosotros y permanecer abiertos a Dios.
Soltar el control no significa dejar de actuar ni dejar de desear. Significa no convertir el resultado esperado en la condición de nuestra confianza.
Orar con fe no es confiar en el resultado. Es confiar en Dios.
4. Para tu vida
Piensa en algo importante para ti cuyo resultado no puedas controlar completamente.
¿Qué depende realmente de ti?
Haz tu parte.
Y después pregúntate:
¿Puedes seguir confiando aunque todavía no sepas cuál será el resultado?
Feliz día.»
